Érika Chavez - Diario de una deconstrucción

 

04-03-2024

Me estoy deconstruyendo. Aprendí un truco y desde entonces lo uso siempre: de a poco voy desenroscando mi cabeza hasta que la saco por completo. Lo hago todas las noches. Mi mamá me dijo que no lo haga, que no es bueno hacerlo seguido, pero lo hago de todos modos para descomprimir un poco, solo un poco, la presión de ser yo todos los días.

Intento acomodar un poco mi cara cuando noto el aspecto de cansada que llevo. “Sacá esos ojos tristes”, me decía mi prima Vale, y sólo ahora entiendo sus palabras.

Pongo la cabeza en la mesa del escritorio y empiezo a trenzarme el pelo, mientras pienso que con la cabeza así (y si todos descubriesen el truco) nadie iría al dentista. Pero pienso también en que los dentistas (que de por sí ya hablan solos) no tendrían ni siquiera alguien que les asienta con la cabeza.

 

11-04-24

Sabía que no podía confiar en mamá. No tardó más que pocos días en ir corriendo y contarle a papá lo que hago con la cabeza.

Mientras escribo esto, no dejo de pensar lo gracioso que fue cuando entró en mi pieza y vio mi cabeza en la biblioteca, y a mí sentada mirando hacia la ventana. Su cara estaba transformada, su horror y disgusto me hizo sentir mal en ese momento, pero ahora es motivo de risas.

A veces siento que nadie en esta tierra es capaz de entenderme, pero otras veces creo que mis padres son los únicos que lo hacen. Pienso en mamá y papá más de lo que me gustaría admitir. No sé si la gente de mi edad piensa en sus padres tanto como yo.

 

15-04-24

Papá me dijo que no debo contar el truco de la cabeza, que cuando él y mamá eran adolescentes, lo prohibieron, y desde entonces ningún gobierno intentó poner el tema sobre la mesa. Me enojé mucho, yo me sentía más feliz desde que empecé a sacarme la cabeza para recién enterarme que no podía hacerlo por un capricho del gobierno.

Dentro de unas semanas empiezo las clases de nuevo y muero por contarle a mis amigas el truco de la cabeza, pero no puedo. ¿Me verían con los mismos ojos si supieran?

Qué difícil es guardar secretos en estos días. Incluso escribo con algo de miedo algunas verdades en este diario. Espero que nadie llegue a leerlo, aunque no debería importarme, ¿no? Digo, dudo que mis amigas o el gobierno se tomen el trabajo de leer este diario. Es mi diario y puedo escribir lo que yo quiera, pero en algún lugar de mi cabeza hay algo que me hace pensar siempre en lo que el otro pensaría de mí. Es bastante molesto. La próxima vez que me quite la cabeza me fijaré si puedo sacar ese algo, así sólo pienso en mí.

 

16-04-24

Me desperté con la idea intrusiva de arrancarme la piel de la cara. No sé si mucha gente entenderá tal sentimiento de odio tal hacia el mundo y hacia uno mismo como para querer arrancarse la piel. ¿Acaso seré la única persona en sentir esto?

 

20-04-24

Durante la interminable miseria que sólo un domingo por la tarde noche puede brindar, pensé que el corazón no sirve para nada. Parece que lo pensé en voz alta, porque mamá me dijo que sin corazón no se vive, que ni siquiera lo intente.

 

25-04-24

No pude dormir nada durante el resto de la semana. No sólo me quita el sueño la idea de sacarme el corazón y ver qué pasa, sino que al cerrar los ojos los gritos me despiertan, pero esto no debo contárselo a nadie.

Con tantos secretos me estoy volviendo loca, y no sé qué hacer.

Se lo comenté a papá, y me dijo que el insomnio es propio de la edad y de haber descubierto el truco de la cabeza, pero no sé si creerle. Espero poder encontrar allí algún lugar adecuado para guardar mis secretos, así ya no me molestan.

 

27-04-24

Ayer papá estaba un poco borracho y me confesó que antes de la prohibición solía sacarse las orejas para poder descansar adecuadamente. No sé qué hacer con esta información. ¿Me lo contó porque me vio angustiada?

Al final del día lo que más me angustia son los secretos que guardamos, pero esto no es algo que vaya a decirle, no quiero que se lo cuente a mamá y ambos se sientan culpables por un problema que no tiene solución alguna.  

Quizás debería intentar sacarme las orejas, pero una parte de mí lo cree contradictorio, casi inhumano.

 

1-05-24

Tenía turno en el dentista con mi hermano hoy temprano, pero él estaba dormido y me parece que se sacó las orejas para no escucharme. Esto último la verdad que no lo sé… aún no tuve el valor de preguntarle si él descubrió el truco de la cabeza, o truco del “desarme” (todavía no sé cómo llamarlo).

Ya en el dentista, este me contaba que sus hijos no lo visitaban, que se sentía solo y lo absurda que es la vida al envejecer (todo esto mientras intentaba sacarme una muela y yo tenía la cara toda hinchada) cuando de repente, en uno de esos incómodos momentos de contacto visual fijo, sin pestañeos, me dijo entre risas que iba a comprarse una soga para colgarse. Me asusté un poco pero después me reí con él, porque él hasta lloraba de la risa.

Cuando volvía a casa no pude evitar pensar que lloraba de tristeza, y pensé también en lo solitario que debe ser contarles la vida a tus pacientes. Quizás le puedo regalar un diario, así escriba, y no le diga esas cosas a la gente, que va a terminar asustando a todo el mundo. Tal vez, en realidad, debería dejar de ir a ese dentista de una buena vez, porque si ya me saco la cabeza, no debería importarme que luego caigan algunos dientes.

07-05-24

Hoy me quemé los dedos con agua hirviendo y es el peor dolor que alguna vez me pude imaginar. Busqué en internet y en libros que había en casa cómo sacarme la mano para así ponerla en el freezer y que dejara de doler. No encontré nada.

Hoy también tenía un turno en el dentista, pero cuando llegamos con mi hermano, el consultorio estaba cerrado. Raro, pensé, nos tendría que haber avisado. Con un poco de susto, le pregunté a mi hermano si el dentista se habría comprado la soga.

29-05-24

Me di cuenta de que no soy nada constante. Todo lo que empiezo, lo abandono. ¿Será que el olvido y la flojera, nos consumen el cuerpo de a poco?

Durante estos días dejé de deconstruirme, por eso creo que estoy tan pesimista. No descubrí nada, no aprendí nada, no me pregunté nada, no leí nada, no sé nada, nada, todo es nada, nada, nada, nada, nada, nada nada nada nada nada nada nada nada.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Lucila Salomé Moreno - Victoria y la primera tormenta del año

Zoé Palacio Parra (2001)